Tocar la guitarra y sacarle provecho a tu instrumento

  • La guitarra española o cualquier otro tipo de guitarra son un instrumento, cuyo dominio depende en gran medida del conocimiento que el músico tenga del propio instrumento y de cada una de las partes que lo componen. No se trata de gastar más dinero en el mejor equipo, sino de saber sacarle todo el jugo a aquel del que se disponga.

     

    A la hora de elegir el instrumento se ha de tener en cuenta el uso que se le va a dar (en casa, en un local, grandes conciertos, etcétera) y el estilo que se va a tocar en la guitarra por encima de la marca o el prestigio. Otro elemento que resulta clave en el sonido que uno puede sacar a su guitarra es la púa, el material del que esté hecha, su grosor y el ataque y la angulación que le dé el intérprete.

    Indispensable resulta el conocimiento y posterior manipulación de los botones de tono y volumen de la guitarra. Otro aspecto importante es la forma en que se ecualiza la guitarra. Lo ideal es partir de un sonido en limpio e ir matizándolo para conseguir un gran sonido. Además, se ha de repetir el proceso con cada guitarra que se utilice. Otro matiz importante para realizar buena música para guitarra es utilizar un cableado adecuado a las características del equipo. En Alhambra utilizamos Fishman, la renombrada marca americana, para amplificar nuestras guitarras.

    La calidad del juego de cuerdas también es más importante de lo que parece, y por ello confiamos en la casa D’Addario para encordar nuestras guitarras.

    Es también muy importante la guitarra posea una tapa maciza, lo cual conlleva una cierta calidad de sonido (siempre y cuando el resto del instrumento tenga una mínima calidad de construcción). Todas nuestras guitarras tienen tapas macizas de cedro rojo o abeto alemán.

    Llegados a este punto deseamos enfatizar en el hecho de que instrumentos que no le garanticen un sonido limpio y facilidad en la ejecución pueden llegar a desmotivarle en su proceso de aprendizaje.

    Por último, cabe comentar que todo lo demás está en la cabeza del guitarrista: se ha de visualizar el sonido antes de ejecutarlo, imaginar cómo se quiere sonar y golpear las cuerdas con los dedos en base a esa imagen.